¿De dónde vengo?
¿Qué cambió en mí
desde que comenzó esta experiencia?
A la hora de hablar de mis saberes previos, me resulta imposible no
pensar en mi biografía escolar. A mis dos años ingresé a un jardín de infantes
privado, a una sala de niños y niñas de tres años y “no me adapté”, por lo cual
mi familia decidió esperar un año más, para tener la edad correspondiente y
estar mejor preparada para aquella etapa. Al año siguiente regresé y el llanto
continuó de la mano de mi escolarización. Todo mi paso por el Nivel Inicial se
dio en aquel contexto, y no hablo del llanto únicamente, sino de la institución
que eligió mi familia para mí. Continué allí durante la primaria y, al
finalizar séptimo grado, acordamos con mi familia un cambio de escuela: todo mi
secundario lo realicé en una escuela pública.
Toda mi trayectoria escolar se dio en un ámbito de educación formal, por
lo cual, la primera vez que escuché hablar sobre modalidades no formales, o no
escolares, fue en el profesorado de nivel inicial, sin embargo, parecía no ser
suficiente.
A la hora de hablar con compañeras sobre educación no formal o no
escolar, entrábamos en conflicto al sentir que no estábamos lo suficientemente
preparadas para dichas modalidades. Tal vez las escuchamos nombrar, vimos
algunas fotos o videos, pero nuestras prácticas se dan en escuelas que cumplen
con formatos formales de escolarización y educación.
Si me pongo a pensar en qué modalidades de este tipo conozco puedo
nombrar varias... Jardines nocturnos, juegotecas, jardines comunitarios, espacios de atención educativa para niños y niñas que se encuentran en contextos de privación de la libertad con sus madres, educación en hospitales, entre otros. Sin embargo, aunque nunca haya
pisado el suelo de uno de los recién nombrados, hoy en día me siento mucho más informada sobre éstos que hace algunos meses atrás.
Al comenzar el cuatrimestre me preguntaba ¿para qué nos prepara el
profesorado? ¿Por qué la mayoría de docentes trabajan en escuelas
tradicionales? ¿Es falta de interés o falta de conocimiento?
Me parece apasionante pensar en formatos alternativos, y eran muchas las
preguntas que no podía responder al comenzar la cursada del eddi prácticas 1,
pero hoy en día siento que puedo responder muchos de aquellos interrogantes.
Actualmente considero tener una gran variedad de conocimientos, al menos
mucho más que antes de comenzar esta experiencia. El hecho de leer sobre
centros de primera infancia, investigar y realizar producciones me permitió
informarme. El hecho de leer informes de mis compañeras sobre otros espacios de
educación no escolar o no formal también amplió mis conocimientos, ya que fue
un medio para acercarme a los mismos.
Por otro lado, y no menos importante, el haber recibido a un profesional
como es Germán Eiviño fue muy enriquecedor. Escuchar en primera persona
experiencias, haber podido compartir el encuentro con alguien con tanta
trayectoria hizo de la charla un momento muy nutritivo.
Hace algunas semanas me preguntaba ¿Qué quiero para mi futuro? ¿Dónde
quiero trabajar? Sigo pensando que es sumamente importante indagar e investigar
para conocer a fondo distintas posibilidades para poder abrir puertas y ampliar
nuestro horizonte a la hora de elegir qué queremos para nuestro futuro. A
quiénes queremos llegar, dónde queremos enseñar. Una forma de incluir niños y
niñas con diferentes realidades es formar parte de los espacios en los que se
encuentran. Considero relevante valorar la diversidad, permitirse explorar
nuevos rumbo, perder el miedo a lo desconocido.
Hay que poner el cuerpo en acción. La predisposición corporal no sólo en
el juego, sino en el trabajo del día a día. Jugar nos acerca, nos permite
vincularnos y conocernos, aprendemos en el diálogo y contacto con otros, y es
ahí donde se enriquece nuestro trabajo. Para mí, para incluir hay que involucrarse,
brindarse y abrirse a nuevas experiencias.
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