¿De
dónde vengo? ¿Para qué me prepara mi formación como docente?
A la hora de hablar de
mis saberes previos, me resulta imposible no pensar en mi biografía escolar. A
mis dos años ingresé a un jardín de infantes privado, a una sala de niños y
niñas de tres años y “no me adapté”, por lo cual mi familia decidió esperar un
año más, para tener la edad correspondiente y estar mejor preparada para
aquella etapa. Al año siguiente regresé y el llanto continuó de la mano de mi
escolarización. Todo mi paso por el Nivel Inicial se dio en aquel contexto, y
no hablo del llanto únicamente, sino de la institución que eligió mi familia
para mí. Continué allí durante la primaria y, al finalizar séptimo grado,
acordamos con mi familia un cambio de escuela: todo mi secundario lo realicé en
una escuela pública.
Toda mi trayectoria
escolar se dio en un ámbito de educación formal, por lo cual, la primera vez
que escuché hablar sobre modalidades no formales, o no escolares, fue en el
profesorado de nivel inicial, sin embargo, pareciera nunca ser suficiente.
A la hora de hablar con
compañeras sobre educación no formal o no escolar, entramos en conflicto al
sentir que no estamos lo suficientemente preparadas para dichas modalidades.
Tal vez las escuchamos nombrar, vimos algunas fotos o videos, pero nuestras
prácticas se dan en escuelas que cumplen con formatos formales de
escolarización y educación.
Si me pongo a pensar en
qué modalidades de este tipo conozco puedo nombrar jardines nocturnos, juegotecas, jardines comunitarios, privación de la libertad, educación en hospitales, enntre otros. Sin embargo nunca
pisé el suelo de uno de los recién nombrados, nunca participé en ninguna actividad ni compartí
esos espacios. Me parece apasionante pensar en formatos alternativos, pero…
¿para qué nos prepara el profesorado? ¿Por qué la mayoría de docentes trabajan
en escuelas tradicionales? ¿Es falta de interés o falta de conocimiento?
Son muchas las preguntas que hoy
no puedo responder, pero de todos modos abro lugar a la reflexión, al cuestionamiento y
a la duda. ¿Qué quiero para mi futuro? ¿Dónde quiero trabajar? Me parece
importante indagar e investigar para conocer a fondo estas cuestiones, para
poder abrir puertas y ampliar nuestro horizonte a la hora de elegir qué queremos para nuestro futuro. A quiénes queremos llegar, dónde queremos enseñar. Una forma de incluir niños y niñas con diferentes realidades es formar parte de los espacios en los que se encuentran. Valorar la diversidad, permitirse explorar nuevos rumbos.
Perder el miedo a lo
desconocido es sumamente importante. Muchas veces terminamos trabajando en
escuelas convencionales por miedo a conocer otros espacios, otras formas. Sin
embargo, creo que está ahí lo más enriquecedor, lo más nutritivo: de lo
desconocido aprendemos, crecemos.
¿Hacia dónde voy?